Ubicada en Austria, la casa construída en una de las zonas más exclusivas de Viena fue un encargo del empresario textil Hans Moller al arquitecto Adolf Loos, quien ya radicaba en París para cuando se le pide la obra. La casa fue diseñada y construida bajo un modelo de colaboración entre Loos y varios colegas y ex alumnos, quienes desarrollaban o ejecutaban los planos bajo los lineamientos del autor, mismo que operaba prácticamente desde la capital francesa.

El frente que da a la calle impone con su sólido muro blanco que muestra líneas simétricas y una sobriedad equilibrada, mientras que la fachada trasera está integrada por una serie de terrazas y balcones escalonados. Esta progresión fue posible gracias a que son los muros de la fachada exterior lo que tienen funciones de carga, permitiendo así que se desenvuelva un espacio más versátil y a la vez privado para los habitantes.

La primera planta muestra una serie de desniveles importantes, así como una cantidad importante de escaleras; es aquí, entre las marcadas líneas geométricas en donde se utilizan colores más fuertes para decorar el interior. La siguiente planta contiene 5 dormitorios, distribuidos todos en un mismo nivel, además de un largo pasillo que lleva a un gran cuarto de baño; en esta planta se encuentra también una escalera de caracol que lleva a la última planta, que tiene más habitaciones y una amplia terraza.

En los acabados de esta casa, construida en 1927, se muestra una gran respeto por las líneas geométricas y una armonía de materiales y texturas naturales pero sobrias, tales como el mármol traventino y diversos tipos de madera.

El jardín exterior contó con el diseño de la paisajista Anna Lang y además ahí se construyó un pabellón posteriormente y por encargo de la familia en 1931 y fue diseñado por Franz Singer y Friedl Dicker. Actualmente la Casa Moller es sede de la embajada israelí en Austria.

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