Parte del negocio de la hospitalidad se centra en siempre mejorar la experiencia del usuario, en crear un ambiente de hogar para que los clientes tengan en mente la intención de volver. Es aquí cuando entra el Diseño Biofílico que, en términos sencillos, es el estilo de diseño que busca explotar la natural conexión entre la humanidad y la naturaleza y que es bien aprovechado por el hotel Oasia, en el centro de Singapur.
El hotel cuenta con 21 diferentes especies que trepan por su torre de malla exterior y que alberga hasta insectos que se alimentan de néctar. Todo esto ayuda a elevar los niveles de confort y ayuda a la relajación de los huéspedes. Además, en el caso de Oasia, su fachada funciona como un elemento de marketing, “se vende fácil. Es por eso que lugares dedicados a la hospitalidad son grandes soldados en la pelea por tener edificios más verdes”, comenta Richard Hassell, directivo de la firma que diseñó el hotel.
La vista del exterior de Oasia no es algo imposible de lograr en Singapur, durante décadas los edificios han incorporado plantas en su ambiente. Su estructura consiste en una capa de aluminio en la parte exterior, tintada de cinco tonos de rojo, naranja y rosa; detrás de eso hay páneles de concreto que sirven como barrera para el clima y justo después vienen gigantescas tuberías de fibra de vidrio que apoyan al mantenimiento. Es más caro que un edificio común de su tipo, acepta el arquitecto, pero el costo no se convierte en algo prohibitivo pues permite ahorros en otros conceptos.
La idea del diseño biofílico de Oasia viene de tres grandes objetivos: contar con espacios naturales conforme las ciudades se expanden; la parte egoísta de vivir mejor, más pacífico, centrado y en calma al estar rodeado de naturaleza; y apoyar los servicios de ecosistemas, que consiste en encontrar caminos que mantener a la humanidad de manera sustentable.
Por otra parte, las características biofílicas ayudan en facetas muy variadas como la recolección de agua de lluvia, la reducción de calor y la mitigación de polución; de hecho, un estudio de 2014 de la Cornell School of Hotel Administration asegura que los hoteles eco certificados registran una mayor eficiencia de recursos económicos, tanto en operaciones como en actividades de los huéspedes.

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