A una ciudad la hacen su gente, sus construcciones, parques, espacios públicos y más elementos que le dan un aire único a cada gran metrópoli. Existen unos habitantes silenciosos presentes en toda gran ciudad en el mundo, que de igual forma los encuentras en climas extremos que van desde Moscú hasta Tokio. Los hay de diferentes formas, tonos y tamaños, e incluso hay unos que se han convertido en íconos de ciudades o países enteros; hablamos de los árboles, un habitante que ha acompañado a los asentamientos humanos durante siglos.

Hoy en día, con un aumento en la preocupación de la huella ecológica del hombre, la urbes más desarrolladas han puesto el dedo en el renglón en materia de reducir el impacto ambiental de sus ciudades. El gobierno de la Ciudad de Nueva York ahora tiene conocimiento de la cantidad de árboles y las necesidades de los mismos a través de un programa llamado TreesCount! el cual fue desarrollado por la dirección de Parques dentro de los proyectos que elabora constantemente para fomentar en niños, jóvenes y adultos la importancia del paisaje urbano y la salud del medio ambiente.

TreesCount! Reunió en 2015 a 2,300 voluntarios para conocer el ambiente, estado, cuidados necesarios y aportes a la comunidad del arbolado público. Durante meses los participantes del programa recorrieron las calles para monitorear y aprender las características del arbolado; ahora, toda esa información recabada se encuentra disponible en el Mapa de Arbolado de la Ciudad de Nueva York, donde encontramos estadísticas de los 685,781 árboles registrados, junto al calendario de cuidados, el número total de especies que habitan el entorno y hasta los datos sobre los más comunes en determinadas áreas. Esto significa que eligiendo un árbol del mapa podemos ver cuánta agua de lluvia retiene al año (en galones), el dinero que cada ejemplar ayuda a ahorrar anualmente en cuestiones como electricidad y el apoyo a la reducción de la polución del aire.

Llevar un registro tan detallado en una ciudad tan grande no es sencillo ni barato pero en términos económicos entrega resultados pues es posible conocer a ciencia cierta cuánto vale en términos monetarios conservar el arbolado urbano, por otro lado el beneficio a nivel ambiental, aunque discreto, es gigantesco cuando se trata de sensibilizar. Los neoyorquinos cuentan ahora con una herramienta tecnológica que les ayuda a proteger su medio ambiente y contribuye en su calidad de vida.

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