En los próximos 20 años más de 2 mil millones de personas se moverán a vivir en ciudades, por lo que la correcta urbanización para asegurar dotar de servicios a todos puede estar en riesgo, pues representa un crecimiento sin precedentes. Hace unos días en Quito, Ecuador, cerca de 45 mil personas se reunieron en ONU Habitat III, la cumbre global que se realiza cada dos décadas para fijar la agenda urbana del planeta, lo que, de acuerdo a Alejandro Aravena, ganador del premio Pritzker 2016, nos deja cinco lecciones para lograr las mejores condiciones para los casi 5 mil millones de habitantes citadinos que se espera existan para 2036.
Al respecto, Joan Clos, director ejecutivo de ONU Habitat, lanzó una convocatoria para llevar el debate a una dirección esperanzadora: necesitamos invertir en buenas ciudades y su desarrollo. El reto está en convencer a gobernantes y expertos en que las ciudades pueden ser un detonante de valor y no el resultado del crecimiento económico.

Lección 1: Buenas ciudades, causa y no consecuencia del desarrollo
Para lograrlo es necesario tener una triple y complicada combinación: un buen Estado de derecho, un buen plan de financiamiento y un buen diseño.

Lección 2: El recurso más escaso no es el dinero, sino la coordinación.
Por falta de regulación, en el espacio urbano se mezclan usos residenciales, comerciales, productivos y de servicios, algo positivo dentro de la informalidad.

Lección 3: Más que densidad lo deseable es cierta “intensidad”
Los limitados presupuestos gubernamentales pueden empujar a los alcaldes a transformar el suelo agrícola en suelo urbano sin dotar completamente de servicios a la periferia; en pocas palabras, sería complicado que tuviera la capacidad de entregar viviendas de calidad.
Es probable entonces que los desarrolladores urbanos se acerquen a los gobiernos para proponer hacerse cargo, lo que entregaría resultados no muy distintos a los de la operación estatal. El desarrollador buscará maximizar el beneficio en el menor plazo posible, pero buscará ocultar su mezquindad por medio del diseño.
¿Qué hacer entonces? Sería deseable que ONU Habitat aportara ideas como asociar al estado y al mercado, que el gobierno conserve reservas de espacio público; lograr una baja intensidad urbana y mucha autoconstrucción, para que así el espacio público sea capaz de sumar valor en el futuro.

Lección 4: Más importante que lo que construyamos va a ser lo que no construyamos
La verdadera innovación llegaría si el Estado y el mercado unieran fuerzas con los recursos de la gente. El punto de partida serían las reservas de espacios públicos. Dejar un espacio libre, garantizando los derechos de propiedad individual para lograr una zona de mayor intensidad. El objetivo: alcanzar un estándar de clase media gracias y no a pesar del diseño.

Lección 5: La autoconstrucción es parte de la solución, no del problema
Será interesante ver en ONU Habitat VI en 2036 si los políticos entendieron que las buenas ciudades pueden ser la fuente y no la consecuencia del desarrollo, ver si el mundo inmobiliario habrá entendido que es un buen negocio si se obtiene un dígito y no dos en retorno de inversión, y si habremos sido capaces de movernos de las 3P (public-private-partnership) a las 4P (public-private-people-partnership).

Hasta el momento las ciudades han sido resultado de crecimientos descontrolados, las deliberaciones de ONU Habitat II, de hace 20 años, no se cumplieron por falta de capacidad, pero queda claro que sigue estando en manos de gobierno e inversión privada lograr un cambio y entregar servicios dignos a sus habitantes en los tiempos por venir. ¿Tú cómo te imaginas las ciudades del futuro?

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