‘Bosco Verticale’ en Milán

Estos edificios “se comen” la contaminación

Estos edificios “se comen” la contaminación

Los edificios verdes han ido evolucionando; desde la apariencia y estética que en un tiempo se limitaba a la combinación de materiales de construcción con plantas y a algunas características amigables con el ambiente, hoy las implementaciones tecnológicas que constituyen los edificios “inteligentes” van más allá, sin descuidar el elemento “verde” tan tradicional en este tipo de proyectos. Las principales características de los edificios inteligentes son la capacidad de reducir el consumo de energía y reciclar la utilizada, pero desde hace unos meses se ha dado a conocer la nueva tendencia de los edificios que “se comen” la contaminación.

‘Bosco Verticale’ en Milán

‘Bosco Verticale’ en Milán

Esta nueva tendencia se ha estado presentando bajo dos conceptos visuales distintos: La implementación de recursos naturales y la utilización de materiales que realizan la función esencial. A este respecto, tenemos ejemplos que han llamado la atención por su diseño arquitectónico.

Palazzo Italia del arquitecto Michele Molè

El Palazzo Italia resalta, en primera instancia, por su diseño moderno y el estilo con el que fue creada la fachada. Más allá del aspecto visual, lo importante es que el material con el que está fabricada la fachada es una mezcla de cemento con dióxido de titanio, por lo que permite capturar compuestos de óxidos de nitrógeno y convertidos en un tipo de sal que es removida por el agua de lluvia. Además de incorporarse a la tendencia, está diseñado para que consuma hasta 40% menos energía.

Palazzo Italia en Milán

Palazzo Italia en Milán

 

Bosques Verticales del arquitecto Stefano Boeri Architetti

Los bosques verticales del arquitecto Boeri son proyectos de pares de torres repletas de plantas que sirven como inyecciones de oxígeno y contribuyen a la reducción de la contaminación de las ciudades. Actualmente cuenta con dos proyectos: el Bosque Vertical de Milán, construido en 2014, y el de Nankín, que está planeado finalizar en 2018. La cantidad de plantas con las que cuentan estas torres asciende hasta 2,500 unidades y más de 1000 árboles. Más allá de su importancia ecológica, se planea que para las torres de Nankín se construyan oficinas, un museo, una academia de arquitectura y un hotel.

 

Bosque vertical en Milán

Bosque vertical en Milán

Bosque vertical en Nankín

Bosque vertical en Nankín

Torre Tao Zhu Yu Yuan del arquitecto Vincent Callebaut

Esta torre ecológica, en la ciudad de Taipei en Taiwán, es un proyecto del arquitecto parisino que estará lista a finales de 2017. La idea esencial de esta edificación es reducir el exceso de dióxido de carbono con la utilización de cerca de 23,000 árboles y arbustos. El diseño de esta torre se hace notar por su figura que hace analogía a la cadena de ADN. Para conocer cuánto será el efecto que tendrá, la absorción del dióxido de carbono al año será equivalente a lo que producen 27 automóviles.

Este proyecto fue acreedor del primer lugar en la Competencia Internacional en 2010, comenzó su construcción en 2013 y se ha mantenido la expectativa por su funcionamiento durante 4 años.

 

Torre Tao Zhu Yin Yuan en Taipei

Torre Tao Zhu Yin Yuan en Taipei

 

Cada vez más en los últimos años se ha apostado por las alternativas arquitectónicas que favorecen al medio ambiente, o al menos, que intentan contrarrestar el impacto que realizamos todos los días. Mejor aún, los diseños de los distintos proyectos y edificios sobresalen por estética y estilo moderno que le dan un valor mayor en cuanto a lo visual.

Estos edificios se encuentran en ciudades en las que la preocupación por la preservación del medio ambiente va en aumento, así como en aquellas que son consideradas clave para el desarrollo económico y de negocio. En México, ciudades como Guadalajara, Monterrey, Veracruz, Ciudad de México, Guanajuato, etcétera, son viables para planeaciones arquitectónicas de este tipo.

¿Conoces otros proyectos de este tipo aquí o en otro lugar?

 

cdmx

Ciudades mexicanas del futuro

En el último reporte de la “Foreign Direct Investment” [fDi], se dio a la tarea de clasificar a diferentes ciudades del mundo valoradas por su viabilidad de negocios, así como su desarrollo urbano y calidad de vida. En el caso de Latinoamérica, para 2017 y 2018, se consideraron 4 ciudades mexicanas que han crecido en un periodo considerablemente corto.

cdmx

Ciudad de México

La [fDi] es una división del diario inglés Financial Times y su principal función es localizar las ciudades o regiones donde el mercado, los consumidores, elementos financieros y de calidad de vida, brindan las mejores oportunidades de inversión.

Para Latinoamérica, las 10 ciudades del futuro son:

  1. São Paulo – Brasil
  2. Querétaro – México
  3. Ciudad de México – México
  4. Santiago – Chile
  5. Bogotá – Colombia
  6. Buenos Aires – Argentina
  7. San Luis Potosí – México
  8. Monterrey – México
  9. San José – Costa Rica
  10. Ciudad de Panamá – Panamá

 

san luis potosi

San Luis Potosí

¿Por qué Querétaro consiguió convertirse en la segunda mejor opción para todo el catálogo de ciudades de Latinoamérica? La fDi tiene distintas categorías en las que posiciona a las ciudades del continente Americano: metrópolis, grandes, tamaño medio, pequeñas y microciudades. En el caso de Querétaro, concebida como una ciudad grande, resaltó por su potencial económico, amigable hacia los negocios y por aspectos de estilo de vida.

queretaro

Querétaro – México

Una de las principales características de estas listas es la viabilidad de proyectos financieros y de inversión que se pueden realizar. Así que es una excelente oportunidad para aprovechar las ciudades que han sido condecoradas con tal reconocimiento.

monterrey

Monterrey
Estas ciudades mexicanas presentan los factores fundamentales para vivir en ellas, en tanto que presentan viabilidad para el crecimiento económico, así como la calidad de vida y la conectividad. Recuerda que en Phi.life puedes encontrar casa o departamentos en una de estas ciudades utilizando nuestro mapa interactivo. Y para ti, ¿qué otras ciudades califican como ciudades del futuro?

Un hotel biofílico

Parte del negocio de la hospitalidad se centra en siempre mejorar la experiencia del usuario, en crear un ambiente de hogar para que los clientes tengan en mente la intención de volver. Es aquí cuando entra el Diseño Biofílico que, en términos sencillos, es el estilo de diseño que busca explotar la natural conexión entre la humanidad y la naturaleza y que es bien aprovechado por el hotel Oasia, en el centro de Singapur.
El hotel cuenta con 21 diferentes especies que trepan por su torre de malla exterior y que alberga hasta insectos que se alimentan de néctar. Todo esto ayuda a elevar los niveles de confort y ayuda a la relajación de los huéspedes. Además, en el caso de Oasia, su fachada funciona como un elemento de marketing, “se vende fácil. Es por eso que lugares dedicados a la hospitalidad son grandes soldados en la pelea por tener edificios más verdes”, comenta Richard Hassell, directivo de la firma que diseñó el hotel.
La vista del exterior de Oasia no es algo imposible de lograr en Singapur, durante décadas los edificios han incorporado plantas en su ambiente. Su estructura consiste en una capa de aluminio en la parte exterior, tintada de cinco tonos de rojo, naranja y rosa; detrás de eso hay páneles de concreto que sirven como barrera para el clima y justo después vienen gigantescas tuberías de fibra de vidrio que apoyan al mantenimiento. Es más caro que un edificio común de su tipo, acepta el arquitecto, pero el costo no se convierte en algo prohibitivo pues permite ahorros en otros conceptos.
La idea del diseño biofílico de Oasia viene de tres grandes objetivos: contar con espacios naturales conforme las ciudades se expanden; la parte egoísta de vivir mejor, más pacífico, centrado y en calma al estar rodeado de naturaleza; y apoyar los servicios de ecosistemas, que consiste en encontrar caminos que mantener a la humanidad de manera sustentable.
Por otra parte, las características biofílicas ayudan en facetas muy variadas como la recolección de agua de lluvia, la reducción de calor y la mitigación de polución; de hecho, un estudio de 2014 de la Cornell School of Hotel Administration asegura que los hoteles eco certificados registran una mayor eficiencia de recursos económicos, tanto en operaciones como en actividades de los huéspedes.

Nueva York, la ciudad que creó un mapa de sus árboles.

A una ciudad la hacen su gente, sus construcciones, parques, espacios públicos y más elementos que le dan un aire único a cada gran metrópoli. Existen unos habitantes silenciosos presentes en toda gran ciudad en el mundo, que de igual forma los encuentras en climas extremos que van desde Moscú hasta Tokio. Los hay de diferentes formas, tonos y tamaños, e incluso hay unos que se han convertido en íconos de ciudades o países enteros; hablamos de los árboles, un habitante que ha acompañado a los asentamientos humanos durante siglos.

Hoy en día, con un aumento en la preocupación de la huella ecológica del hombre, la urbes más desarrolladas han puesto el dedo en el renglón en materia de reducir el impacto ambiental de sus ciudades. El gobierno de la Ciudad de Nueva York ahora tiene conocimiento de la cantidad de árboles y las necesidades de los mismos a través de un programa llamado TreesCount! el cual fue desarrollado por la dirección de Parques dentro de los proyectos que elabora constantemente para fomentar en niños, jóvenes y adultos la importancia del paisaje urbano y la salud del medio ambiente.

TreesCount! Reunió en 2015 a 2,300 voluntarios para conocer el ambiente, estado, cuidados necesarios y aportes a la comunidad del arbolado público. Durante meses los participantes del programa recorrieron las calles para monitorear y aprender las características del arbolado; ahora, toda esa información recabada se encuentra disponible en el Mapa de Arbolado de la Ciudad de Nueva York, donde encontramos estadísticas de los 685,781 árboles registrados, junto al calendario de cuidados, el número total de especies que habitan el entorno y hasta los datos sobre los más comunes en determinadas áreas. Esto significa que eligiendo un árbol del mapa podemos ver cuánta agua de lluvia retiene al año (en galones), el dinero que cada ejemplar ayuda a ahorrar anualmente en cuestiones como electricidad y el apoyo a la reducción de la polución del aire.

Llevar un registro tan detallado en una ciudad tan grande no es sencillo ni barato pero en términos económicos entrega resultados pues es posible conocer a ciencia cierta cuánto vale en términos monetarios conservar el arbolado urbano, por otro lado el beneficio a nivel ambiental, aunque discreto, es gigantesco cuando se trata de sensibilizar. Los neoyorquinos cuentan ahora con una herramienta tecnológica que les ayuda a proteger su medio ambiente y contribuye en su calidad de vida.

Lecciones para las ciudades del futuro

En los próximos 20 años más de 2 mil millones de personas se moverán a vivir en ciudades, por lo que la correcta urbanización para asegurar dotar de servicios a todos puede estar en riesgo, pues representa un crecimiento sin precedentes. Hace unos días en Quito, Ecuador, cerca de 45 mil personas se reunieron en ONU Habitat III, la cumbre global que se realiza cada dos décadas para fijar la agenda urbana del planeta, lo que, de acuerdo a Alejandro Aravena, ganador del premio Pritzker 2016, nos deja cinco lecciones para lograr las mejores condiciones para los casi 5 mil millones de habitantes citadinos que se espera existan para 2036.
Al respecto, Joan Clos, director ejecutivo de ONU Habitat, lanzó una convocatoria para llevar el debate a una dirección esperanzadora: necesitamos invertir en buenas ciudades y su desarrollo. El reto está en convencer a gobernantes y expertos en que las ciudades pueden ser un detonante de valor y no el resultado del crecimiento económico.

Lección 1: Buenas ciudades, causa y no consecuencia del desarrollo
Para lograrlo es necesario tener una triple y complicada combinación: un buen Estado de derecho, un buen plan de financiamiento y un buen diseño.

Lección 2: El recurso más escaso no es el dinero, sino la coordinación.
Por falta de regulación, en el espacio urbano se mezclan usos residenciales, comerciales, productivos y de servicios, algo positivo dentro de la informalidad.

Lección 3: Más que densidad lo deseable es cierta “intensidad”
Los limitados presupuestos gubernamentales pueden empujar a los alcaldes a transformar el suelo agrícola en suelo urbano sin dotar completamente de servicios a la periferia; en pocas palabras, sería complicado que tuviera la capacidad de entregar viviendas de calidad.
Es probable entonces que los desarrolladores urbanos se acerquen a los gobiernos para proponer hacerse cargo, lo que entregaría resultados no muy distintos a los de la operación estatal. El desarrollador buscará maximizar el beneficio en el menor plazo posible, pero buscará ocultar su mezquindad por medio del diseño.
¿Qué hacer entonces? Sería deseable que ONU Habitat aportara ideas como asociar al estado y al mercado, que el gobierno conserve reservas de espacio público; lograr una baja intensidad urbana y mucha autoconstrucción, para que así el espacio público sea capaz de sumar valor en el futuro.

Lección 4: Más importante que lo que construyamos va a ser lo que no construyamos
La verdadera innovación llegaría si el Estado y el mercado unieran fuerzas con los recursos de la gente. El punto de partida serían las reservas de espacios públicos. Dejar un espacio libre, garantizando los derechos de propiedad individual para lograr una zona de mayor intensidad. El objetivo: alcanzar un estándar de clase media gracias y no a pesar del diseño.

Lección 5: La autoconstrucción es parte de la solución, no del problema
Será interesante ver en ONU Habitat VI en 2036 si los políticos entendieron que las buenas ciudades pueden ser la fuente y no la consecuencia del desarrollo, ver si el mundo inmobiliario habrá entendido que es un buen negocio si se obtiene un dígito y no dos en retorno de inversión, y si habremos sido capaces de movernos de las 3P (public-private-partnership) a las 4P (public-private-people-partnership).

Hasta el momento las ciudades han sido resultado de crecimientos descontrolados, las deliberaciones de ONU Habitat II, de hace 20 años, no se cumplieron por falta de capacidad, pero queda claro que sigue estando en manos de gobierno e inversión privada lograr un cambio y entregar servicios dignos a sus habitantes en los tiempos por venir. ¿Tú cómo te imaginas las ciudades del futuro?

5 reglas para diseñar grandes ciudades

El reconocido arquitecto y urbanista danés Jan Gehl, compartió para el sitio fastcodesign.com sus cinco reglas para diseñar grandes ciudades. Gehl tiene una trayectoria de décadas promoviendo ciudades hechas para la gente, lo que le ha otorgado su posición como uno de los urbanistas más respetados de la actualidad, su experiencia e investigación lo han llevado a definir criterios de cómo el diseño urbano puede mejorar la calidad de vida de las personas.

Se estima que para 2050, el 66% de la población mundial vivirá en ciudades, de ahí la necesidad de empezar a crear ciudades amigables para la gente, diseñarlas no es tarea fácil, es necesario tomar en cuenta factores económicos, ambientales, históricos, culturales, políticos y, por su puesto, urbanísticos.

¿Cómo debe ser entonces una ciudad amigable para sus habitantes?, para empezar, dice el danés, se deben crear nuevos modelos de modernidad y progreso para las ciudades; si tomamos en cuenta que los preceptos de ciudades modernas que todavía parecen estar vigentes en muchos países datan de los años 50, es necesario replantear muchas cosas.

1.Dejar de construir “arquitectura para ahorrar gasolina”
Para Gehl, éste es uno de los principales problemas, pues durante más de 50 años “hemos construido ciudades para forzar a la gente a estar el mayor tiempo posible sentada en sus coches, sus casa o sus oficinas”, lo que ha llevado a crear suburbios que pensaron primero en ahorrar gasolina que en brindar una mejor calidad de vida a sus habitantes, repercutiendo así en grandes problemas de salud para la gente.

2.Haces de la “vida pública” el motor del diseño urbanístico.
En 2009, Copenhague fue impulsada para ser reconocida como una “metrópolis para la gente”, el ayuntamiento de esa ciudad argumentó que lo era por una razón simple, en esa ciudad “se camina más, se pasa más tiempo en espacios públicos y se pasa menos tiempo “encerrados””, al final, esto da resultados positivos para la sociedad, es algo bueno para el clima, el bienestar y la salud. Las ciudades se vuelven más seguras, más interesantes y divertidas. Además, estas ciudades tienden a democratizarse más, hay más inclusión y la gente se conoce más entre sí en el día a día.

3.Diseñar para crear experiencias multisensoriales
“Creamos como animales andantes, nuestros sentidos se desarrollaron para movimientos lentos”, dice Gehl. “Una buena ciudad está creada alrededor de las percepciones del cuerpo humano”, dice el urbanista danés refiriéndose a los alcances y percepciones del ser humano, “por muchos años hemos ido en contra de estas reglas”, dice al poner como ejemplos a Venecia, como una ciudad armoniosa con el humano y a Brasilia, como el ejemplo en el otro extremo.

4.Tener un transporte equitativo
La equidad social es unos de los grandes problemas de nuestros tiempos, en el ámbito del urbanismo la oferta y demanda de espacios para vivir refleja grandes diferencias, así, la población con menores ingresos suele ser marginada lejos de los centros urbanos, donde la mayoría de los centros de trabajo se encuentran. La gente con menores ingresos gasta más porcentaje de los mismos en moverse.

5.Decirle NO al automóvil
“No es un secreto que los mejores días del auto se han ido”, dice Gehl. La cúspide en el uso del automóvil se encuentra en decremento desde 2009, y esto es lógico pues el auto “no es para nada el modelo más inteligente de transporte”, sobre todo en ciudades con millones de habitantes.

El auto-centrismo ya no es una opción para el diseño de las grandes ciudades, incluso cuando la tecnología ha desarrollado autos que se manejan solos, estos avances no representan un beneficio para la humanidad, sino para la industria.

Estas 5 reglas pueden llegar a ser controversiales y representan un modelo diferente al que actualmente se aplica en muchas ciudades en el mundo, pero son sin duda una serie de recomendaciones acertadas que las grandes ciudades deben adoptar para generar un nuevo modelo de metrópoli que integre el bienestar de las personas como prioridad. Sin duda hay mucho que recorrer, pero es necesario renovar los modelos sobre los que se construyen las ciudades en las que pasamos nuestra vida.

Iluminación inteligente, el futuro de las ciudades conscientes.

El Prix EDF Pulse es un evento donde se premian a una serie de innovaciones tecnológicas en el campo de la energía que buscan mejorar la calidad de vida y generar un progreso para la sociedad. Estos premios son entregados en un evento realizado en Europa con el objetivo de “proveer un vínculo entre el mundo empresarial, las startups y el público en general”. En este gran evento, más allá del impacto mediático, las oportunidades de inversión, las alianzas y el apoyo técnico son reales, además se otorgan tres premios de 100,000 euros a las nuevas empresas ganadoras.

 

Existen tres grandes categorías, llamadas E-Salud, Hábitat Conectado y Ciudades Bajas en Carbono, en las tres se buscan proyectos innovadores que impacten en áreas de medicina y salud, disminución del impacto ecológico en el hogar y en las ciudades.

 

En la edición 2016, la empresa Kawantech se llevó el premio en la categoría Ciudades Bajas en Carbono con el proyecto de iluminación inteligente “Kara” para ciudades, un sistema de gran impacto en el consumo de energía para las pequeñas y grandes ciudades.

El proyecto presentado por Kawantech se trata de todo un sistema inteligente de iluminación para las ciudades; sistema que a través de sensores es capaz de detectar si existe o no tráfico, o todavía más preciso, reconocer y diferenciar entre un peatón, un motociclista o un ciclista y entonces ajustar la iluminación en consecuencia, iluminando así el trayecto del individuo y el vehículo de acuerdo a su velocidad y ritmo. Para lograr esta sincronización, toda la red de alumbrado está interconectada entre sí, de modo que si un objeto pasa por una lámpara, la próxima va adaptando la emisión de luz poco a poco. Con este sistema se pretende evitar el desperdicio de energía que representa tener calles vacías e iluminadas al 100%.

Si tomamos en cuenta que el alumbrado público representa en promedio el 40% del gasto de electricidad de las ciudades, un sistema “Kara” podría reducir hasta en un 70% el costo de la energía eléctrica en las ciudades, además de representar una importante disminución en el impacto ecológico de las grandes urbes.

 

Es cierto que transitar hacia las ciudades inteligentes es un camino lento, pero un camino que tenemos que empezar a recorrer para utilizar conscientemente nuestros recursos y mejorar la calidad de vida de nuestro entorno, ayudando también al planeta. Sin duda estas innovaciones tecnológicas contribuyen a que cada año los productos y proyectos de bajo impacto y de uso consciente estén más cerca de entrar a nuestra vida diaria.