Villa Moller, de Adolf Loos. Las casas del siglo (7/26)

Ubicada en Austria, la casa construída en una de las zonas más exclusivas de Viena fue un encargo del empresario textil Hans Moller al arquitecto Adolf Loos, quien ya radicaba en París para cuando se le pide la obra. La casa fue diseñada y construida bajo un modelo de colaboración entre Loos y varios colegas y ex alumnos, quienes desarrollaban o ejecutaban los planos bajo los lineamientos del autor, mismo que operaba prácticamente desde la capital francesa.

El frente que da a la calle impone con su sólido muro blanco que muestra líneas simétricas y una sobriedad equilibrada, mientras que la fachada trasera está integrada por una serie de terrazas y balcones escalonados. Esta progresión fue posible gracias a que son los muros de la fachada exterior lo que tienen funciones de carga, permitiendo así que se desenvuelva un espacio más versátil y a la vez privado para los habitantes.

La primera planta muestra una serie de desniveles importantes, así como una cantidad importante de escaleras; es aquí, entre las marcadas líneas geométricas en donde se utilizan colores más fuertes para decorar el interior. La siguiente planta contiene 5 dormitorios, distribuidos todos en un mismo nivel, además de un largo pasillo que lleva a un gran cuarto de baño; en esta planta se encuentra también una escalera de caracol que lleva a la última planta, que tiene más habitaciones y una amplia terraza.

En los acabados de esta casa, construida en 1927, se muestra una gran respeto por las líneas geométricas y una armonía de materiales y texturas naturales pero sobrias, tales como el mármol traventino y diversos tipos de madera.

El jardín exterior contó con el diseño de la paisajista Anna Lang y además ahí se construyó un pabellón posteriormente y por encargo de la familia en 1931 y fue diseñado por Franz Singer y Friedl Dicker. Actualmente la Casa Moller es sede de la embajada israelí en Austria.

Villa Savoye, Le Corbusier. Las casas del siglo (6/26)

Le Corbusier fue uno de los más grandes exponentes de la arquitectura moderna y su lugar entre los arquitectos más influyentes del siglo pasado es indiscutible. La Villa Saboya (en francés, Villa Savoye) es una casa de campo ubicada en Poissy, una zona de las afueras de París, y es considerada como uno de los hitos de la arquitectura del siglo XX.

En esta obra, Le Corbusier concretó lo que llamó los cinco puntos para una nueva arquitectura, mismos que consistían en lo siguiente:

  • El edificio descansa sobre columnas en planta baja, dejando la superficie en su mayoría libre para permitir que el paisaje se independice del edificio.
  • Se cuenta con una cubierta plana, sobre la que se sitúa un jardín.
  • El espacio interior libre, debido a la estructura basada en pilares y tabiques.
  • Fachada libre de elementos estructurales, de forma que puede diseñarse sin condicionamientos.
  • Ventanas que van a lo largo de las fachadas para conseguir una importante iluminación natural en el interior.

Concluida en 1929, la Villa Saboya fue concebida como una “máquina para ser habitada”, alejándose de los preceptos imperantes en la construcción de casas, Le Corbusier hace énfasis en construir la casa en torno a las necesidades de la vida diaria. La casa es entonces concebida como objeto que se posa sobre el paisaje de manera autónoma, planeada para lograr producir viviendas en serie.

En la planta baja de la casa es donde se posan las columnas que independizan a la casa del jardín, a la vez que permite la apertura desde prácticamente cualquier punto de la casa. El vidrio curvo del nivel inferior coincide con el radio de giro de los automóviles de la época, eso, además de contemplar espacio de estacionamiento para los vehículos, la convierte en una de las obras pioneras en la integración de diseños adaptados al automóvil. En el nivel superior, las habitaciones privadas se asoman a un centro abierto.

Ambos niveles, el inferior y el superior, se basan en la idea de una planta libre que provoca continuidad de los espacios. Recorrer esta casa es más dar un paseo arquitectónico, su diseño permite que el habitante o la persona que se mueve por sus espacios lo haga con fluidez.

En 1963 la Villa Saboya fue catalogada por el gobierno francés como patrimonio arquitectónico y desde 2006, junto con toda la obra de Le Corbusier, es considerada como Patrimonio de la Humanidad.

Un hotel biofílico

Parte del negocio de la hospitalidad se centra en siempre mejorar la experiencia del usuario, en crear un ambiente de hogar para que los clientes tengan en mente la intención de volver. Es aquí cuando entra el Diseño Biofílico que, en términos sencillos, es el estilo de diseño que busca explotar la natural conexión entre la humanidad y la naturaleza y que es bien aprovechado por el hotel Oasia, en el centro de Singapur.
El hotel cuenta con 21 diferentes especies que trepan por su torre de malla exterior y que alberga hasta insectos que se alimentan de néctar. Todo esto ayuda a elevar los niveles de confort y ayuda a la relajación de los huéspedes. Además, en el caso de Oasia, su fachada funciona como un elemento de marketing, “se vende fácil. Es por eso que lugares dedicados a la hospitalidad son grandes soldados en la pelea por tener edificios más verdes”, comenta Richard Hassell, directivo de la firma que diseñó el hotel.
La vista del exterior de Oasia no es algo imposible de lograr en Singapur, durante décadas los edificios han incorporado plantas en su ambiente. Su estructura consiste en una capa de aluminio en la parte exterior, tintada de cinco tonos de rojo, naranja y rosa; detrás de eso hay páneles de concreto que sirven como barrera para el clima y justo después vienen gigantescas tuberías de fibra de vidrio que apoyan al mantenimiento. Es más caro que un edificio común de su tipo, acepta el arquitecto, pero el costo no se convierte en algo prohibitivo pues permite ahorros en otros conceptos.
La idea del diseño biofílico de Oasia viene de tres grandes objetivos: contar con espacios naturales conforme las ciudades se expanden; la parte egoísta de vivir mejor, más pacífico, centrado y en calma al estar rodeado de naturaleza; y apoyar los servicios de ecosistemas, que consiste en encontrar caminos que mantener a la humanidad de manera sustentable.
Por otra parte, las características biofílicas ayudan en facetas muy variadas como la recolección de agua de lluvia, la reducción de calor y la mitigación de polución; de hecho, un estudio de 2014 de la Cornell School of Hotel Administration asegura que los hoteles eco certificados registran una mayor eficiencia de recursos económicos, tanto en operaciones como en actividades de los huéspedes.

Las 20 fotografías de arquitectura del 2016

Fotografiar edificios, interiores o crear una atmósfera que retrate el ambiente puede ser algo muy complicado, por eso el trabajo de los profesionales que capturan imágenes de edificios es algo muy respetado. Algunos de los fotógrafos logran capturar escenarios electrificantes, en movimiento, que resaltan la belleza del lugar.
Es por eso que Arcaid Images, un sitio dedicado a la distribución de imágenes arquitectónicas, compartió los 20 finalistas de su concurso anual de fotografía arquitectónica, las cuales se dividieron en cuatro categorías: edificaciones en uso, exteriores, interiores y armonía con el espacio, consideradas las mejores fotos del año en cuestiones de arquitectura.


El ganador del concurso de este año fue Matt Emmet, con esta imagen del East London Water Works en una reserva del Finsbury Park. Los organizadores la eligieron por capturar la esencia de una locación histórica, una de la jueces incluso mencionó que la fotografía le recorada un Piranesi.

Las finalistas, divididos en las cuatro categorías, fueron las siguientes:

Edificios en uso:


Independence Square en Accra, Ghana, por Julien Lanoo


Instalación Forest of Light de Sou Fujimoto, de Laurian Ghinitoiu


Dharavi Slum en Mumbai, India, de Torsten Andreas Hoffmann


Coop Himmelb(l)au’s Musee de Confluences en Lyon, Francia, de Fabrice Fouillet


Wiel Arets Architects en las oficinas centrales de Allianz en Zurich, Suiza, de Adrien Barakat

Exteriores


sP+A Architects Lattice House en Kashmir, India, de Edmund Sumner


Lina Bo Bardi’s SESC Pompeia en Sao Paulo, Brasil, de Inigo Bujedo Aguirre


Herzog & de Meuron’s Vitra Shaudepot de Weil am Rhein, Alemania, de Julien Lanoo


Gensler’s Shanghai Tower en Shanghai, China, de Nick Almasy


Yrjo Lindegren and Toivo Jantti’s Olympic Stadium en Helsinki, Finlandia, de Sebastian Weiss

Interiores


Iglesia de Iesu en San Sebastián, España, de Fabrice Fouilliet


SelgasCano’s
2015 Serpentine Gallery Pavilion en Londres, Inglaterra, de James Newton

Casa diseñada por Bell Philips, de Kilian O’Sullivan

 

El armado de escalera diseñada por Finkernagel Ros Architects en un taller de Littlehampton, Inglaterra, de Will Scott

 

Armonía con el espacio

 

Plain Projectsm Pike Projects y un pabellón de calor en Winnipeg, Canadá, de Paul Turang

 

Desarrollo inmobiliario de Aleksandar Stjepanovic en Serbia, de Inigo Bujedo Aguirre

 

[a]FA [applied] Foreign Affairs-designed latticed bamboo arch del Haduwa Arts & Culture Institute en Ghana, de Julien Lanoo

 

Iglesia campestre de Peter Zumthor en Bruder Klaus, Mechernich-Wachendorf, de Mark Wohlrab

 

Estadio Nacional de Baku, de Rosseti and Heerim Architects, en Azerbaiyán, de Víctor Romero

Casa Lovell. Las Casas del Siglo (5/26)

Construida en 1927 para el Dr. Phillip Lovell y para su familia, esta casa, obra del proyectista Richard Neutra, es un ejemplo temprano del estilo americano de la arquitectura moderna. La Casa Lovell se levanta en una colina de Los Angeles, colina de la cual descienden cada una de las plantas hechas de concreto hasta llegar a un nivel con una terraza y una piscina. Debido a que el terreno elegido para levantar esta casa tiene pendientes y desniveles marcados, la obra representa novedosas soluciones realizadas durante el proceso de construcción. La construcción se sostiene en el aire fijada sobre un empinado barranco, uniendo la casa a la calle con un plancha de concreto.

Esta obra fue un encargo para una casa familiar de descanso, el dueño, el Dr. Philip Lovell, no era nuevo encargando proyectos arquitectónicos de vanguardia, pues antes había solicitado al célebre arquitecto Frank Lloyd Wright la construcción de la casa Ennis; es por ello que el entendimiento entre Lovell y Neutra sobre la funcionalidad de los espacios habitables modernos, además de que compartían algunos conceptos del impacto que el ambiente y el contexto tiene sobre las personas. Sin embargo Lovell llevaba éstas ideas a niveles más extremos, incluso tenía teorías de cómo la distribución de las casas impacta directamente en el estado de salud física de las personas, lo que lo llevó durante algún tiempo a criticar algunos elementos de la casa, aunque con el tiempo reconoció el valor, funcionalidad y belleza de la obra.

Debido a la forma en que fue concebida, Casa Lovell marcó un hito en las construcciones proyectadas a partir de la estructura de acero y metal de las casas, dejando que ésta influya en la distribución y en los espacios. Neutra muestra en esta casa grandes influencias de Wright y de Le Corbusier, como la invitación a “recorrer” la casa, que está claramente marcada desde su entrada, a pie de calle, que te invita a descender hasta llegar al área del patio.

Los grandes ventanales descubiertos dan esa sensación de fluidez y le regalan al habitante vistas impresionantes de las colinas angelinas. Estas ventanas con estructura metálica también fueron instaladas a partir de las distribuciones de la estructura de vigas de la casa.

El resultado es un obra no solamente construida para satisfacer los deseos de sus habitantes, sino a la vez el fruto de una magnífica obra de ingeniería que permite que esta casa, que descansa perpendicularmente en una colina de California, ofrezca maravillosas vistas panorámicas a sus visitantes y grandiosas lecciones de estilo y ejecución a los arquitectos de varias generaciones desde su construcción hasta nuestros días.

La Casa Schröder, de Gerrit Rietveld. Las casas del siglo (4/26)

En la arquitectura del siglo XX el movimiento moderno significó en cierta parte una ruptura y un alejamiento de los estilos clásicos. La disminución en la ornamentación, el uso de diferentes materiales, colores, líneas y la aparición de nuevas corrientes estéticas ofrecieron excelentes condiciones para que construcciones como la Casa Rietveld – Schröder vieran la luz.

Construida en 1924 a las afueras de Utrecht, en los Países Bajos, esta casa es obra del diseñador holandés Gerrit Rietveld y no sólo es un ícono del movimiento modernista, sino también lo es para el movimiento De Stijl.

Erguida por encargo de la señora Truus Schröder-Schräder, esta casa se construyó en un terreno al final de un bloque de casas en hilera. Rietveld era conocido diseñador de muebles y apenas había construido algunas edificaciones, fue así que concibió esta casa a partir de una maqueta que después materializó en esta obra de acero, ladrillo y vidrio.

Con una composición asimétrica, la Casa Rietveld – Schröder se compone de planos horizontales y verticales en un uso estricto de la influencia De Stijl, más notoria en su exterior, en todas las formas y colores. La vivienda se distribuye alrededor de un núcleo central de escalera y áreas de servicio. Destaca en su planta alta un área dividible mediante unos paneles móviles, que se adapta a las necesidades de uso del habitante.

El uso de la geometría, con líneas y planos en equilibrio, entrelazados o con la sensación de estar suspendidos de forma independiente, dotan al hogar de una sensación muy peculiar, tanto que los lugareños adoptaron esta casa como una atracción para visitar los fines de semana; a pesar de ser una “celebridad”, esta casa nunca dejó de tener su carácter de vivienda para su dueña. Los colores rojo, amarillo y azul con los que fue concebida esta obra permanecen hasta el día de hoy (después de pasar por algunas remodelaciones que incluyen la reparación por los daños sufridos en un ataque durante la segunda guerra mundial). Actualmente la casa es propiedad del Centraal Museum Utrech y es parte de la lista de edificios Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Sin duda la Casa Rietveld – Schröder, ícono de movimientos arquitectónicos y estéticos es una obra que trasciende a su época para permanecer como un referente de una época.

Casa Milá, Antonio Gaudí – Las Casas del Siglo (3/26)

Un techo adornado con obras de arte que a su vez son esculturas funcionales para la obra; una fachada de formas orgánicas con un estilo único que se alejaba de las tendencias de su época y una controversia alrededor de esta construcción en una de las avenidas más exclusivas hacen de la Casa Milá una obra única en el mundo de la arquitectura.

Construida entre los años 1906 y 1912, la casa conocida como La Pedrera, es obra del famoso arquitecto catalán Antonio Gaudí y se construyó por encargo del matrimonio de Roser Segimon y Pere Milà en el paseo de Gracia, una zona muy popular entre la clase adinerada de Barcelona.

Este edificio se compone de dos bloques de viviendas independientes que se unen por dos grandes patios interiores. Con sus 9 niveles, la casa funcionó como hogar de los Milà y además contaba con otros pisos para su alquiler.

La Casa Milà fue la última obra civil que realizaría Gaudí, en ella se ve un uso exquisito de las formas orgánicas, los materiales y la escultura. Combina elementos propios del art nouveau, pero con la interpretación única de su autor, quien deja ver incluso en la herrería y los acabados, su estilo inigualable. En la azotea se encuentra la famosa terraza escultórica. Gaudí, en una etapa de madurez profesional, se permitió diseñar una fachada curva, pues ella no tenía carga estructural; unos interiores guiados por las formas y sensaciones orgánicas, todo sin comprometer la función de la construcción.

Catalogada como Patrimonio Artístico de la Ciudad de Barcelona, declarada Monumento Historicoartístico de Interés Nacional por parte del Gobierno español y como Bien Cultural del Patrimonio Mundial por la UNESCO, esta obra es sin duda un ícono del movimiento modernista, bandera de una de las tendencias arquitectónicas más influyentes del siglo.

Gaudí veía a la arquitectura como un arte total, por eso la atención en cada uno de los elementos que componen su obra, desde las barandillas de los balcones hasta los tiradores de las puertas, la influencia de la naturaleza y la geometría tienen en la Casa Milà un perfecto equilibrio.

La Casa de la Colina, de Charles Rennie Mackintosh. Las casas del siglo 1/26

Si existe un momento en la historia en el que el ejercicio arquitectónico tuvo un auge impresionante, variado y múltiple, ése momento ha sido sin duda el siglo XX, y es que después de lo que significaron las grandes revoluciones industriales, los conflictos bélicos de escala mundial, la aparición de nuevas tecnologías, las nuevas corrientes filosóficas y los inicios de lo que fuera una cultura globalizada, el hombre empezó a explotar diversas formas en la creación de espacios para habitar y coexistir. El siglo XX fue un siglo de romper modelos centenarios, modelos generacionales que dictaban la forma en que las personas se relacionaban con su entorno. La arquitectura vio entonces un terreno de grandes posibilidades, y sin duda impactó directamente en la forma en la que el hombre creaba sus nuevos espacio para vivir, su hogar.

Sucedió que en el siglo XX los estilos arquitectónicos se desarrollaron con mayor rapidez y variedad que como venía sucediendo en siglo anteriores. Sin duda fue en el diseño de casas, de espacios donde el hombre ahora tenía que adaptarse a los nuevos modelos de vivir, en donde más se notó esa revolución de la creación arquitectónica. Es por eso que elegir las mejores casas de ese siglo no es es una tarea fácil.

En 1998 la periodista e historiadora Anatxu Zabalbeascoa publicó el libro Las Casas del Siglo (Editorial Gustavo Gil, SA. Barcelona 1998); en su introducción, la autora se refiere al siglo pasado como al “siglo de las casas” y nos explica la evolución histórica de la arquitectura para después pasar a enlistar, en estricto orden cronológico, las construcciones que a su juicio son las más importantes del siglo.

Éste es el primero de una serie de artículos en el blog de Phi.life que dedicaremos a esas importantes construcciones de hogares.

La Casa de la Colina, 1903

Ubicada en Escocia, esta casa, obra de Charles Rennie Mackintosh, es un trabajo meticuloso en el que el arquitecto trabajó íntimamente con su cliente, el editor Walter Blackie. A Mackintosh le fue encargado crear no sólo la casa, sino decorar los interiores y diseñar muebles, herrajes y hasta interruptores, un trabajo que realizó muy de la mano con su esposa Margaret McDonald, imprimiendo un estilo uniforme a lo largo de la casa. Los colores rosa y unos azules y verdes pálidos dan un toque sutil a una decoración interior sobrio pero elegante y sumamente funcional, con elementos y muebles diseñados exclusivamente para las proporciones de la familia. La producción artesanal de Margaret se dio desde los estampados de las paredes hasta los bordados en los textiles, conjuntando así obra arquitectónica y ambientación.

Por afuera destacan una torre cilíndrica que guarda la escalera de caracol y las altas chimeneas. La casa se levanta en una colina escocesa como una maravillosa conjunción de elementos de las construcciones de la época victoriana y las nacientes tendencias modernistas, alejadas éstas últimas cada vez más de la ornamentación.
La Casa de la Colina es considerada la obra cumbre de Mackintosh, un creador que no sólo es reconocido por su obra arquitectónica, sino también por sus destacadas obras de interiorismo, que van desde la escultura decorativa hasta los textiles. Mackintosh era adelantado a su época que defendía las ideas modernistas y el uso y aplicación de nuevas tecnologías.

Conoce las obras del Festival Internacional de Arquitectura

Desde una casa con una vista panorámica impresionante en Australia, hasta un “Centro de la felicidad” en Bután, el World Architecture Festival (WAF) presentó hace unos días su lista de obras arquitectónicas enlistadas para su edición de este año en cada una de las diferentes categorías.

La orientación de este festival da gran importancia al uso y repercusión social de la obra en su entorno, así como su integración y el grado de impacto en su comunidad, es así, por ejemplo, que en la categoría de Casas: Edificios terminados, la “Villa Marítima de St. Andrews Beach”, en Australia destaca por la virtud de sus magníficos espacios abiertos y vistas panorámicas envidiables, con un minimalismo que entona con los paisajes naturales.

Existen otras categorías que van desde la vivienda privada, centros comerciales, escuelas, y grandes desarrollos comerciales hasta ambiciosos proyectos de paisajimo.

En la edición de este año, a realizarse en el mes de noviembre, podremos encontrar obras destacadas en las categorías de Estudios Superiores e investigación y edificaciones dedicadas a la Cultura, con un par de proyectos obra del estudio de Zaha Hadid. Destaca también la categoría Civismo y Comunidad, un “Centro de la Felicidad” construido en Bután.

Entre otras muchas obras, en esta lista podemos encontrar una simple pero hermosa casa en medio de la jungla brasileña, una serie de departamentos económicos y funcionales en un suburbio europeo, y muchas otras obras más.

El Festival Internacional de Arquitectura se llevará a cabo del 16 al 18 de noviembre en Berlín, Alemania, y ahí conoceremos a los ganadores de las diferentes categorías.